Me
desperté y Justin no estaba a mi lado. Me incorporé y lo busqué con la mirada
sin resultado. Me volví a estirar. En ese momento se abrió la puerta del baño y
salió Justin con el pelo mojado y “vestido” con una toalla alrededor de la
cintura. Se dirigió al armario y buscó algo. Aún no se había dado cuenta de que
estaba despierta. Cogió unas cuantas prendas de ropa e hizo ademán de quitarse
la toalla.
-Antes
de que te desnudes, quiero que sepas que estoy aquí.-Se giró hacia mí.
-Dudo
que te importara mucho…-Dijo con un tono provocativo.
-¡Serás
tonto!
Le tiré
un cojín.
-¡Ay!
Tú te lo has buscado…
Se
llevó una mano a la toalla. A la vez que él tiró de la toalla yo cerré los ojos
con fuerza. Empezó a reírse como loco.
-¿De
qué te ríes? No hace gracia.-Dije con los ojos aún cerrados.
-Mía,
que llevo bóxers…-Dijo aún riendo.
Abrí
los ojos lentamente dudando de sus palabras. Allí estaba, quieto, risueño. Le
volví a tirar otro cojín. Pero esta vez lo esquivó. Se acercó rápidamente a mí
y empezó a besarme. Del cabello de Justin caían pequeñas gotas que, poco a poco
fueron mojándome.
-Para,
que me estás mojando.-Dije separándome un poco de sus labios.
-¿Qué
pasa? ¿No te gusta que te moje?
-No.-Y
volví a sus labios.
Justin
poco a poco me elevó entre sus brazos y se encaminó hacia el baño.
-¿Qué
haces?-Pregunté a la vez que entramos al baño.
-Ahora
lo verás…-Volvió a besarme.
Se
metió en la ducha.
-No,
ni se te ocurra.-Dije viéndole las intenciones.
-Demasiado
tarde.-Abrió el grifo.
-¡JUSTIN!
¡Te mato!
Él me
ignoró y quiso volver a mis labios, pero no le dejé, aparté el rostro hacia un
lado. Me apoyó suavemente en la pared y con una mano cogió mi rostro,
obligándome a besarlo. Pero no puse más resistencia y entré en su juego. Me
dejó en el suelo y siguió con los besos. En cuánto vi la oportunidad la
aproveché, le mordí el labio y salí corriendo.
-¡Au!
¡Serás cabrona!
Pero
al llegar a la habitación resbalé y caí.
-¡Eso
te pasa por mala persona!-Dijo riendo a carcajadas.
-¡Pero
si has empezado tú!
Me
ayudó a levantarme del suelo.
-Muy
inteligente Justin, me has mojado la única ropa que tengo aquí.-Dije un tanto
enfadada.
-¡Ni
que vivieras a kilómetros!
-Pero
estoy empapada, como salte por el balcón me mato.
-Puedes
ir por la puerta…
-¡Claro,
pero tengo las llaves en mi casa!
-¡Pero
eso no es mi culpa!-Elevó el tono.
-¡Pero
si no me hubieras mojado ahora no tendríamos este problema!-También elevé la
voz.
-Tienes
razón, lo siento Mía. Ahora te dejo algo de ropa.-Dijo arrepentido.
Se
acercó al armario y lo abrió de par en par. Me acerqué a él y lo abracé por
detrás.
-Lo
siento.-Le besé el hombro.
Se
giró.
-No
quiero volver a tener una discusión así de tonta.-Me besó la frente.
-Yo
tampoco.
Nos
quedamos abrazados un par de minutos y Justin volvió al armario.
-Ten,
creo que esto te servirá.
Me
dio unas bermudas tejanas con un cinturón, una camiseta azul cielo y una
toalla.
-Voy
ha preparar el desayuno, cuando estés lista, baja.
Besó
mi frente y desapareció.
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¡Hola! Bueno, como siempre espero que os encante y muchas gracias por leerme. Twitter: @CristinaSwagg. ¡Os quiero!
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