lunes, 23 de abril de 2012

Capítulo 31.


Me desperté y Justin no estaba a mi lado. Me incorporé y lo busqué con la mirada sin resultado. Me volví a estirar. En ese momento se abrió la puerta del baño y salió Justin con el pelo mojado y “vestido” con una toalla alrededor de la cintura. Se dirigió al armario y buscó algo. Aún no se había dado cuenta de que estaba despierta. Cogió unas cuantas prendas de ropa e hizo ademán de quitarse la toalla.

-Antes de que te desnudes, quiero que sepas que estoy aquí.-Se giró hacia mí.

-Dudo que te importara mucho…-Dijo con un tono provocativo.

-¡Serás tonto!

Le tiré un cojín.

-¡Ay! Tú te lo has buscado…

Se llevó una mano a la toalla. A la vez que él tiró de la toalla yo cerré los ojos con fuerza. Empezó a reírse como loco.

-¿De qué te ríes? No hace gracia.-Dije con los ojos aún cerrados.

-Mía, que llevo bóxers…-Dijo aún riendo.

Abrí los ojos lentamente dudando de sus palabras. Allí estaba, quieto, risueño. Le volví a tirar otro cojín. Pero esta vez lo esquivó. Se acercó rápidamente a mí y empezó a besarme. Del cabello de Justin caían pequeñas gotas que, poco a poco fueron mojándome.

-Para, que me estás mojando.-Dije separándome un poco de sus labios.

-¿Qué pasa? ¿No te gusta que te moje?

-No.-Y volví a sus labios.

Justin poco a poco me elevó entre sus brazos y se encaminó hacia el baño.

-¿Qué haces?-Pregunté a la vez que entramos al baño.

-Ahora lo verás…-Volvió a besarme.

Se metió en la ducha.

-No, ni se te ocurra.-Dije viéndole las intenciones.

-Demasiado tarde.-Abrió el grifo.

-¡JUSTIN! ¡Te mato!

Él me ignoró y quiso volver a mis labios, pero no le dejé, aparté el rostro hacia un lado. Me apoyó suavemente en la pared y con una mano cogió mi rostro, obligándome a besarlo. Pero no puse más resistencia y entré en su juego. Me dejó en el suelo y siguió con los besos. En cuánto vi la oportunidad la aproveché, le mordí el labio y salí corriendo.

-¡Au! ¡Serás cabrona!

Pero al llegar a la habitación resbalé y caí.

-¡Eso te pasa por mala persona!-Dijo riendo a carcajadas.

-¡Pero si has empezado tú!

Me ayudó a levantarme del suelo.

-Muy inteligente Justin, me has mojado la única ropa que tengo aquí.-Dije un tanto enfadada.

-¡Ni que vivieras a kilómetros!

-Pero estoy empapada, como salte por el balcón me mato.

-Puedes ir por la puerta…

-¡Claro, pero tengo las llaves en mi casa!

-¡Pero eso no es mi culpa!-Elevó el tono.

-¡Pero si no me hubieras mojado ahora no tendríamos este problema!-También elevé la voz.

-Tienes razón, lo siento Mía. Ahora te dejo algo de ropa.-Dijo arrepentido.

Se acercó al armario y lo abrió de par en par. Me acerqué a él y lo abracé por detrás.

-Lo siento.-Le besé el hombro.

Se giró.

-No quiero volver a tener una discusión así de tonta.-Me besó la frente.

-Yo tampoco.

Nos quedamos abrazados un par de minutos y Justin volvió al armario.

-Ten, creo que esto te servirá.

Me dio unas bermudas tejanas con un cinturón, una camiseta azul cielo y una toalla.

-Voy ha preparar el desayuno, cuando estés lista, baja.

Besó mi frente y desapareció. 
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¡Hola! Bueno, como siempre espero que os encante y muchas gracias por leerme. Twitter: @CristinaSwagg. ¡Os quiero! 

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