Me
desperté a causa de los cálidos rayos de sol que atravesaban la ventana. Me
giré buscándolo, y allí estaba, completamente dormido. Hermoso como siempre. No
quise despertarlo, simplemente me limité a contemplarlo. Tenía una respiración
profunda y tranquila. Su pecho desnudo mostraba el moreno conseguido en aquel
verano, en nuestro verano. Como si supiera que lo observaba se movió y con ese
movimiento, abrió lentamente los ojos. Al verme, sonrió.
-Buenos
días.-Dijo acompañándolo con un beso.
-Buenos
días, cielo.
-¿Qué
hora es?
-No
lo sé, pero es pronto.
Se
giró y buscó algo en su mesita, cuando lo cogió volvió a su posición anterior.
Era su móvil.
-Son
las nueve y media. Vamos a desayunar, que tengo algo preparado para después.
-No
quiero más sorpresas de las tuyas, Justin.
-¿Por
qué? ¿No te gustan?
-No
es eso, si que me gustan, es que haces demasiadas cosas por mí, cosas que yo no
te puedo devolver…
-Tú
no tienes que devolverme nada, con sólo respirar ya me lo das todo.
Vale,
me rindo, es imposible. ¿Cómo era así de perfecto?
Rodé
y me puse encima suyo. Lo besé apasionadamente. Se levantó con dificultades, ya
que yo seguía encima de él, aun así sin dejar de besarme. Poco a poco me dejó
en el suelo.
-Llegaremos
tarde.
Y
diciendo esto se apartó de mí.
-Ponte
algo ligero y debajo el bikini.
Obedecí
sin decir nada. Busqué el bikini rosa en el armario y unos pantalones cortos
con una camiseta de tirantes. Entré en el lavabo, me vestí y me arreglé. Salí.
Justin ya tenía el bañador puesto, era blanco con detalles en azul, naranja y
morado. Se puso una camiseta naranja y fuimos a desayunar. Nos lavamos los
dientes y salimos de casa.
-¿Estás
preparada?
-Nunca
estoy preparada para tus sorpresas.-Él sonrió.
Andamos
por la orilla hasta llegar al puerto, que no estaba muy lejos. Caminamos entre
cientos de barcos hasta que llegamos a un pequeño yate blanco con su nombre.
-¿Desde
cuándo tienes un yate?
-Desde
mi pasado cumpleaños, Scooter no se pudo contener.-Rió.-Bueno, vamos.
Salió
un hombre del interior del yate, puso una escalera y nos ayudó a subir.
-¿Estáis
listos?
-Siempre.-Contestó
Justin.
El
hombre se fue al timón.
-Ven,
tenemos que cambiarnos.
-¿Para
qué?
-Ya
lo verás.
Me
arrastró al interior de la pequeña embarcación y me condujo hasta una
habitación de matrimonio.
-Ponte
lo que hay encima de la cama, te espero arriba.
Salió
de la habitación y cerró la puerta. Me dirigí al centro de la habitación, donde
se encontraba la cama, encima de ésta había una bolsa de deporte. La abrí.
Dentro había un traje de neopreno, gafas de bucear, toallas y todo lo necesario
para bucear. La sorpresa ya era obvia, aunque nunca me lo hubiera imaginado. Me
quité la ropa que llevaba y me puse lo que había en aquella mochila, y cuando
estuve lista, subí. Justin iba vestido completamente igual que yo. En cuanto lo
vi salté encima suyo.
-¿Te
gusta la sorpresa?
-¡Me
encanta, siempre había querido bucear!
-Lo
sé.
-¿Lo
sabes?
-Todo
el mundo ha querido bucear alguna vez.-Rió.
Le di
un corto pero intenso beso en los labios.
-Hemos
llegado, chicos.-Dijo el capitán.
-¿Preparada?
-Preparada.
Nos
acabábamos de poner el equipo de buceo y nos sumergimos en el agua. Estaba un
poco fría, pero merecía la pena. Observaba cientos de preciosos peces en un
agua cristalina, el coral más bonito que jamás había visto, todo tipo de
animales marinos se movían perfectamente sincronizados bajo nuestros pies. Era
increíble, es algo que no puedes describirlo, tienes que vivirlo. Estuvimos
unas dos horas en el agua, haciendo pequeños descansos de vez en cuando en la
superficie. Era una experiencia que sin duda no iba a olvidar. Volvimos al
barco.
-¿Qué
te ha parecido?
-No
tengo palabras.
-Chicos
en cinco minutos estaremos, iros a cambiar.-Dijo el capitán.
Volvimos
a las habitaciones y nos vestimos. En cinco minutos estuvimos en una isla y
bajamos del barco. En la arena de la playa nos esperaba una mesa con dos
camareros. Nos sentamos y pedimos. Cuando acabamos de comer paseamos por la
isla, era realmente preciosa. Más tarde, sobre las cinco de la tarde volvimos
al barco.
En
una hora estuvimos de nuevo en nuestra cabaña.
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Aquí lo tenéis, espero que os guste y muchísimas gracias por la espera, en serio. Enviadme los comentarios a twitter, @CristinaSwagg. ¡Os quiero!