miércoles, 11 de julio de 2012

Capítulo 35.


Me desperté a causa de los cálidos rayos de sol que atravesaban la ventana. Me giré buscándolo, y allí estaba, completamente dormido. Hermoso como siempre. No quise despertarlo, simplemente me limité a contemplarlo. Tenía una respiración profunda y tranquila. Su pecho desnudo mostraba el moreno conseguido en aquel verano, en nuestro verano. Como si supiera que lo observaba se movió y con ese movimiento, abrió lentamente los ojos. Al verme, sonrió.

-Buenos días.-Dijo acompañándolo con un beso.

-Buenos días, cielo.

-¿Qué hora es?

-No lo sé, pero es pronto.

Se giró y buscó algo en su mesita, cuando lo cogió volvió a su posición anterior. Era su móvil.

-Son las nueve y media. Vamos a desayunar, que tengo algo preparado para después.

-No quiero más sorpresas de las tuyas, Justin.

-¿Por qué? ¿No te gustan?

-No es eso, si que me gustan, es que haces demasiadas cosas por mí, cosas que yo no te puedo devolver…

-Tú no tienes que devolverme nada, con sólo respirar ya me lo das todo.

Vale, me rindo, es imposible. ¿Cómo era así de perfecto?
Rodé y me puse encima suyo. Lo besé apasionadamente. Se levantó con dificultades, ya que yo seguía encima de él, aun así sin dejar de besarme. Poco a poco me dejó en el suelo.

-Llegaremos tarde.

Y diciendo esto se apartó de mí.

-Ponte algo ligero y debajo el bikini.

Obedecí sin decir nada. Busqué el bikini rosa en el armario y unos pantalones cortos con una camiseta de tirantes. Entré en el lavabo, me vestí y me arreglé. Salí. Justin ya tenía el bañador puesto, era blanco con detalles en azul, naranja y morado. Se puso una camiseta naranja y fuimos a desayunar. Nos lavamos los dientes y salimos de casa.

-¿Estás preparada?

-Nunca estoy preparada para tus sorpresas.-Él sonrió.

Andamos por la orilla hasta llegar al puerto, que no estaba muy lejos. Caminamos entre cientos de barcos hasta que llegamos a un pequeño yate blanco con su nombre.

-¿Desde cuándo tienes un yate?

-Desde mi pasado cumpleaños, Scooter no se pudo contener.-Rió.-Bueno, vamos.

Salió un hombre del interior del yate, puso una escalera y nos ayudó a subir.

-¿Estáis listos?

-Siempre.-Contestó Justin.

El hombre se fue al timón.

-Ven, tenemos que cambiarnos.

-¿Para qué?

-Ya lo verás.

Me arrastró al interior de la pequeña embarcación y me condujo hasta una habitación de matrimonio.

-Ponte lo que hay encima de la cama, te espero arriba.

Salió de la habitación y cerró la puerta. Me dirigí al centro de la habitación, donde se encontraba la cama, encima de ésta había una bolsa de deporte. La abrí. Dentro había un traje de neopreno, gafas de bucear, toallas y todo lo necesario para bucear. La sorpresa ya era obvia, aunque nunca me lo hubiera imaginado. Me quité la ropa que llevaba y me puse lo que había en aquella mochila, y cuando estuve lista, subí. Justin iba vestido completamente igual que yo. En cuanto lo vi salté encima suyo.

-¿Te gusta la sorpresa?

-¡Me encanta, siempre había querido bucear!

-Lo sé.

-¿Lo sabes?

-Todo el mundo ha querido bucear alguna vez.-Rió.

Le di un corto pero intenso beso en los labios.

-Hemos llegado, chicos.-Dijo el capitán.

-¿Preparada?

-Preparada.

Nos acabábamos de poner el equipo de buceo y nos sumergimos en el agua. Estaba un poco fría, pero merecía la pena. Observaba cientos de preciosos peces en un agua cristalina, el coral más bonito que jamás había visto, todo tipo de animales marinos se movían perfectamente sincronizados bajo nuestros pies. Era increíble, es algo que no puedes describirlo, tienes que vivirlo. Estuvimos unas dos horas en el agua, haciendo pequeños descansos de vez en cuando en la superficie. Era una experiencia que sin duda no iba a olvidar. Volvimos al barco.

-¿Qué te ha parecido?

-No tengo palabras.

-Chicos en cinco minutos estaremos, iros a cambiar.-Dijo el capitán.

Volvimos a las habitaciones y nos vestimos. En cinco minutos estuvimos en una isla y bajamos del barco. En la arena de la playa nos esperaba una mesa con dos camareros. Nos sentamos y pedimos. Cuando acabamos de comer paseamos por la isla, era realmente preciosa. Más tarde, sobre las cinco de la tarde volvimos al barco.
En una hora estuvimos de nuevo en nuestra cabaña. 
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Aquí lo tenéis, espero que os guste y muchísimas gracias por la espera, en serio. Enviadme los comentarios a twitter, @CristinaSwagg. ¡Os quiero! 

domingo, 8 de julio de 2012

Estoy de vuelta.

Siento muchísimo no haber escrito en todo este tiempo, pero estaba liada, a partir de ahora subiré, no todos los días, pero si un par de veces a la semana. Como hace tanto tiempo que no subo, os haré un breve resumen para que recordéis de que iba.

Mía, tras la separación de sus padres, decide pasar el verano con su padre, que reside en Atlanta. El padre de Mía vive con su actual pareja, Alice. Mía descubre que su vecino en Atlanta es nada más y nada menos que Justin Bieber, la estrella del pop. Se hacen amigos, y Mía descubre que Justin es algo más que una estrella del pop, es un chico dulce y simpático, así pues, poco a poco surge el amor. 

Espero que sigáis leyéndome, un beso:).