domingo, 8 de abril de 2012

Capítulo 25.


-Te has acordado.

-No podía olvidar algo así.-Lo besé. Sentía su sonrisa bajo mis labios.-¿Te apetece un baño antes de que se vaya el sol?

-No he traído bañador.

-Ven.

Cogió mi mano y estiró de ella. Llegamos a una pequeña cabaña, Justin metió la llave en la cerradura y abrió la puerta. Seguimos andando hasta llegar a un dormitorio.

-Ahí tienes un bañador, te espero fuera.

Y desapareció tras la puerta. Encima de la cama había un bikini de color morado. No me lo pensé y empecé a desnudarme. Me lo puse. Me quedaba perfecto, Justin había acertado en la talla. Cogí de nuevo mis cosas y abrí la puerta. Justin estaba allí, ya cambiado.

-Puedes dejar aquí las cosas, después volveremos.

-En ese caso…-Metí la mano en mi bolso buscando la pequeña cajita. Di con ella.-Esto es para ti.-Sonreí.

-No tenías por qué molestarte.

-Ya, ni tu tampoco, pero aun así lo has hecho, verdad?

Abrió la pequeña caja cuidadosamente.

-¿En serio? ¡Me encanta Mía!-Me besó con locura.

-¿De verdad te gusta? La puedo cambiar si quieres.

-Es perfecta.

Se colocó la cadena alrededor del cuello.

-Me encanta, muchas gracias.-Volvió a decir.

-Venga, vamos.-Dije sonriendo.


Volvimos a la playa. El agua estaba preciosa, teñida con los últimos rayos del sol, dándole así, un tono rosáceo increíble. Nos metimos en el agua. Jugábamos, nos besábamos, acariciaba todo su pecho, él me devolvía la caricia, más y más besos. Nos encontrábamos en el agua, abrazados. Mis piernas rodeaban su cintura.

-Me gusta mucho.

-¿El qué?

Miró la pequeña placa que brillaba bajo el agua, colgada de su cuello.

-Me costó mucho decidirme qué te podía regalar, me alegro mucho de que te guste.

Sabía que a Justin le gustaban esas placas, así que sólo me hacía falta el mensaje.
Ahí estaba el problema, el mensaje. ¿Cómo le podía escribir todo lo que siento en una placa minúscula? Estuve días pensando, pero no se me ocurría nada realmente bueno y suficientemente corto. Pero al fin se me ocurrió, pasó por mi mente como un relámpago. Estaba con Alice en el centro comercial, ella se estaba probando un vestido y yo la esperaba fuera. Y se me ocurrió, así sin más.

-¡ALICE TE ESPERO EN CASA!

-¡Espera, si ya salgo!

-¡Es urgente, después te lo explico!

Y salí corriendo de la tienda. Busqué la joyería y entré antes de que se me olvidara aquella frase. ¿Queréis saber el mensaje? Sí, debería haberlo comentado.
En una cara: “Gracias por no dejar que me rindiera.” Ya sabéis, refiriéndome a el día en que empezamos a salir, aquél día en el que yo no estaba segura de nada, en el que no dejaba de poner pegas sobre lo nuestro. Y en la otra cara: Justin&Mía.
Me pareció un poco cursi, pero cada vez que lo leía, me gustaba más.

-¿Salimos a cenar?-Me preguntó.

-Claro, empieza a hacer frío.

Salimos del agua y nos envolvimos en unas toallas. Volvimos a la cabaña y nos volvimos a poner la ropa que llevábamos. Volvimos a la mesa. Salió un camarero de la nada y nos sirvió la cena. Cenamos y nos estiramos en la arena. Estaba siendo una noche perfecta, nunca nadie había hecho algo así por mí, estaba como en un cuento.

-Justin, muchísimas gracias por hacer todo esto, es impresionante. Y gracias por hacerme pasar el mes más increíble de mi vida, sé que no voy a olvidar el tiempo a tu lado.

-No amor, gracias a ti, gracias por existir.

Como aquella canción, todo esto era tan irreal…

-Esto no es real. Justin dime que no es un sueño, dime que esto está pasando, que estamos aquí tú y yo, en la playa, diciéndonos cosas que sólo se dicen en las películas.

-Esto es la realidad. Mi realidad soñada.

Nos basamos. Un beso lleno de todas las cosas que no se podían expresar con palabras. Un beso perfecto, como aquella noche. Apoyé la cabeza en su pecho y nos quedamos contemplando las estrellas.

-Preciosa.-Dijo en un susurro.

-Sí, hoy la luna está preciosa.

-No, tú estás preciosa. Te quiero, Mía.-Sonreí.

-Yo también te quiero, Justin.-Lo abracé con más fuerza.-¿Ves esa estrella?-Dije señalando la estrella que más brillaba.

-¿Esa?

-Sí.

-¿Qué le pasa?

-Esa estrella eres tú, Justin. La que más brilla de todas. La estrella que no se rinde. Te quiero, Justin.

Me besó tiernamente. 
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Espero que os haya gustado y os quedéis con ganas de más. Gracias por leerme y por todos los comentarios. (@CristinaSwagg). ¡Un beso! 

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