Por
la mañana me levanté temprano y desayuné, subí a mi habitación y me duché.
Cuando salí de la ducha vi que tenía un mensaje. “Arréglate esta tarde, aunque
con lo que te pongas estás perfecta. Te recojo a las 4.30.Te quiero princesa.” Sonreí.
Con cualquier tontería me hacía sonreír. Comí con Alice y subí de nuevo a la
habitación.
Me
puse un vestido sencillo de color blanco, atado detrás del cuello con unos
zapatos atados al tobillo. Me maquillé un poco y me alisé el pelo. Cogí lo
necesario y bajé. Alice había salido así que salí a la calle a esperarlo. Me
senté en un bordillo y en unos minutos llegó con el coche. Subí. Justin iba
vestido con unos piratas negros y una camisa blanca.
-Hola
cielo.
-Hola
cariño.-Nos besamos.-¿Dónde vamos?
-Es
una sorpresa.-Sonrió. Le devolví la sonrisa.
Atravesamos
Atlanta. Por más que le preguntaba a Justin a donde me llevaba sólo me decía
que estaba lejos y que dejara de preguntar. Estuvimos unos tres cuartos de hora
en el coche.
-Hemos
llegado, pero antes de que digas nada, ponte esto.-Me dio un pañuelo morado.
-¿Para
qué?
-Deja
de preguntar.-Me lo ató alrededor de los ojos, dejándome sin visibilidad.
-Espera
aquí, ahora vuelvo.
-No
me dejes sola y con los ojos vendados.
-Son
sólo unos segundos.
Oí
como se abría la puerta, bajó y la cerró. Podría haberme quitado la venda, pero
quería sincera, así que me quedé tal cual. Justin no tardó ni dos minutos. En
seguida estuvo a mi lado. Abrió mi puerta y me ayudó a bajar.
-¿Estás
lista?
-No,
estoy nerviosa, no me gusta no ver.-Rió.
-Ven,
por aquí es todo recto.
Me
llevaba cogida por la cintura, guiándome en mi oscuridad.
-Cuidado,
aquí hay un escalón.
Avanzaba
temerosa, con miedo de caer. Subí el pie derecho primero, y tropecé con el
izquierdo, pero por suerte él estaba allí a mi lado, e impidió que cayera. Me
sentía segura en sus brazos.
-Vamos,
ya te subo yo.
Me
cogió con cuidado entre sus brazos y me alzó. Avanzamos unos metros y se paró.
Me devolvió al suelo lentamente.
-Ya
hemos llegado. ¿Estás lista?
-Sí.-Dije
nerviosa.
Desató
lentamente el pañuelo y lo guardó. Yo seguía con los ojos cerrados, esperando
alguna señal para abrirlos.
-Ya
puedes abrir los ojos.
Respiré
profundamente y abrí los ojos muy lenta y cuidadosamente. Los abrí al completo.
No podía creer lo que estaba viendo. Era asombroso. No dije nada, me limité a
abrazarlo lo más fuerte que pude. Él se reía al ver mi reacción.
-¿Te
gusta?
-Me
encanta…es…es increíble. Gracias.
-No
me des las gracias, aun no he hecho nada.
Nos
encontrábamos en una pequeña playa iluminada por los últimos rayos de sol y la
luz de cientos de velas esparcidas por la arena. En nuestros pies se abría un
camino de pétalos rosas y rojos hasta una preciosa mesa para dos personas.
Se
había acordado. Hoy hacíamos un mes juntos.
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He investigado y debajo del capítulo tenéis 3 opciones para que podáis puntuar el capítulo. Bueno, como siempre gracias por leerme y espero que os haya gustado, los comentario me los enviáis a twitter, @CristinaSwagg. ¡Un beso!
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