Ya
llevaba un mes en Atlanta, las cosas iban genial. Justin cada día me enamoraba
más, nos veíamos por las tardes, ya que él iba al estudio por las mañanas. El
tiempo a su lado se detenía. Me hacía sentir como ningún otro chico me había
hecho sentir. No podía describir lo que sentía por él, era algo muy fuerte. Y
tenía miedo. Miedo porqué estábamos a mediados de julio y sólo me quedaba un
mes en Atlanta, tendría que volver a España y eso significaría no ver a Justin.
Hoy iba al centro comercial con Cait, ya que nos habían invitado a
una fiesta. Bueno, mejor dicho, habían invitado a Justin a una fiesta, pero
igualmente iríamos todos. Cait pasó a recogerme y fuimos a comprar. Estuvimos
unas dos horas y media, cenamos y volvimos a casa.
Cait
se quedó conmigo en casa, porqué habíamos quedado en ir todos juntos, saliendo
desde casa de Justin. Subimos a mi habitación y nos arreglamos. Yo me puse el
vestido que me había comprado. Era algo sencillo, un vestido blanco y corto, de
palabra de honor, apretado por el pecho, con una cinta fucsia un poco más
arriba de la cintura, dejando suelto todo lo demás. Me puse unos zapatos de
tacón blancos. Me planché el pelo y lo dejé suelto. Por último, me maquillé un
poco. Cait iba preciosa, un vestido negro con lentejuelas y unos zapatos a
conjunto. Salimos de casa y los chicos estaban sentados en la puerta de Justin,
esperándonos.
-Hola.-Dijimos
Cait y yo al unísono.
-¡Joder!-Soltó
Justin.- Estáis preciosas chicas.-Nos sonrojamos.
Justin
iba perfecto. Llevaba unos pantalones negros, una camisa blanca y en la mano
llevaba una chaqueta negra. Llevaba el pelo hacia atrás, un poco engominado.
-¡Será
que tú te quedas corto! Estás perfecto.-Lo besé.
-Sí,
todo muy bonito, pero nosotros también existimos.-Dijo Ryan.
-Estáis
todos muy guapos, de verdad.-Dije sincera.
-Mucho
mejor, ya podemos irnos.-Reímos todos.
Fuimos
andando, Justin dijo que no estaba lejos. En unos quince minutos estuvimos
allí. La fiesta era en casa de un amigo de Justin, había cientos de personas,
todas muy elegantes. Se celebraba el cumpleaños de alguien, pero aun no sabía
de quien. Estábamos en un gran salón que era como mi casa entera. En un lateral
había un DJ, en el lado contrario, una mesa con bebidas de toda clase. El salón
estaba lleno de gente bailando. En cuánto entramos, los chicos se fueron por su
cuenta. Justin y yo nos quedamos juntos, evidentemente.
-¿Quieres
beber algo?-Me preguntó.
-Claro,
vamos a buscar algo.
Justin
cogió de mi mano y fuimos hasta la otra punta del salón, esquivando gente.
Llegamos a la mesa y cogimos lo que nos apeteció.
-¿De
quién es el cumpleaños?-Pregunté.
-Es
el cumple de Ashley Tisdale.
-¿EN
SERIO?-Rió.
-Vamos
a felicitarla.
Yo
estaba flipando. Justin volvió a cogerme de la mano y me llevó al jardín. Nos
acercamos a un grupo de gente, que en ese momento empezaron a hacer una ‘conga’. Ashley iba en cabeza. Pasó
por nuestro lado.
-¡Felicidades
Ashley!-Dijo Justin.
-¡Justin
me alegro de verte! ¡Diviértete!-Chilló mientras se alejaba con la conga.
-Acabo
de ver a Ashley bailando una conga. Bieber, qué me has metido en la
bebida?-Rió.
-Acostúmbrate,
esto es así.
-Creo
que no me será fácil.-Reímos.
-¿Vamos
a bailar?
-Claro,
vamos.
Bailamos,
bebimos, volvimos a beber, bailamos de nuevo.
-Justin,
tengo que ir al baño. Ahora vuelvo, vale?
-Claro,
te espero aquí.
Subí
a la segunda planta. Había un montón de habitaciones, en todas había parejas “a
lo suyo”. Caminé hasta el final del pasillo, y allí encontré el baño. Por
suerte estaba vacío, entré y cerré con pestillo. Hice pis y salí. Recorrí el
camino de vuelta por el largo pasillo. De una de las habitaciones salió un
chico dando tumbos que casi se cae encima mío, lo esquivé ágilmente.
-Hola
guapa. ¿Quieres venir al baño conmigo?
Lo
ignoré y eché a andar de nuevo.
-¡Venga,
no te hagas la estrecha!-Empezó a seguirme.-Estás sexy con ese vestido, quizá
lo estarías más sin él!
-Y tú
quizá estarías más guapo callado.-Dije sin parar de caminar.
-Vamos
a comprobarlo.
Me
cogió por el brazo y me llevó hasta una pared.
-¡Suéltame,
imbécil!
Se
acercó a mí, estábamos a unos centímetros.
-¡Te
he dicho que me sueltes!
-¿Qué
haces gilipollas?-Lo tumbó de un puñetazo.
-Mía,
estás bien?-Me preguntó Justin.
-S…Sí.-Dije
aún nerviosa.
El
chico se levanto torpemente del suelo con ganas de pelea. Se formó un círculo
de mirones a nuestro alrededor.
-¿Qué
haces, marica?-Dijo el chico empujando a Justin.
-¿De
qué vas?-Justin le devolvió el empujón.
-Justin, vámonos.-Dije estirando de él.
-Uy,
el marica huye.-Dijo chulito.
Justin
se pensárselo dos veces, lo volvió a tumbar de un puñetazo. Cogí a Justin por
el brazo y estiré de él hasta salir de allí. Salimos de la casa.
-Mía,
estás bien?-Me volvió a preguntar.
-Sí,
estoy bien.
-Odio
a los gilipollas así.
Noté
que cada vez que él lo recordaba, enfurecía más. Lo abracé, para intentar
tranquilizarlo.
-Siento
que hayas tenido que pasar algo así.-Dijo.
No
contesté, simplemente lo abracé con más fuerza.
-Justin…
-¿Qué?
-Te
quiero.-Solté.
Se
quedó en silencio, aun así noté su sonrisa sobre mi cuello.
-Yo
también te quiero, Mía.
______________________________________________________________
Espero que os encante. Muchas gracias por leerme. Todo a twitter @CristinaSwagg.
No hay comentarios:
Publicar un comentario