sábado, 25 de agosto de 2012

Capítulo 38.


-¿Estás segura de esto?

-Segurísima.

Y es así, las mejores cosas no se planean. No lo había pensado, pero sé que este es nuestro momento.
Justin vuelve a mis labios mientras que su mano derecha rebusca entre el primer cajón de la mesita de noche. No encuentra su objetivo y cambia de cajón, rebusca ágilmente por el segundo cajón. Y ahora sí que lo encuentra. Lo recoge en su puño y cierra el cajón. Lo tira sobre la cama, a nuestro lado y baja a mi cuello. Miro el pequeño envoltorio plateado que ha estado buscando Justin y lo entiendo todo. Protección. Besa suavemente mi cuello, mi pecho y baja por el vientre hasta llegar al borde de las braguitas. Vuelve a besar mi boca y baja ligeramente las bragas. Me mira un instante y yo sonrío, busco sus bóxers  y empiezo a bajarlos lentamente. Nos deshacemos de las únicas prendas que nos quedaban sin parar de besarnos. Justin alarga la mano hasta dar con “la protección”, la abre con un mordisco y se la pone ágilmente.

-Si te hago daño, dímelo.

Vuelvo deseosa a sus labios y lo beso con pasión, queriendo fundirme con él. Y entonces, sucede. Al principio un molesto dolor que se convierte rápidamente en placer. Justin, entre jadeos, susurra:

-Te quiero, Mía. 

[…]

Me despierto abrazada a su pecho, le miro a la cara y veo que está despierto.

-Buenos días, princesa.

-Buenos días, cielo.-Me acerco a su rostro y lo beso.- Te quiero.-Y lo vuelvo a besar.

-Yo más, pero ahora tenemos que ducharnos y coger el avión que nos está esperando.

-Vale…te dejo que te duches tú primero.

-¿No te quedó claro ayer?

-¿El qué?

-¡Hay que ahorrar agua!-Se ríe.

-Bueno…ya que insistes.-Nos reímos.

Nos levantamos de la cama, entramos en el baño y nos metemos en la ducha. Justin abre el grifo y dejamos que el agua resbale por nuestras pieles. Nos duchamos rápidamente y nos envolvemos en una toalla cada uno. Salimos del baño y abrimos el armario. Busco algo cómodo, me decido por unos vaqueros cortos, una camiseta básica rosa chicle y mis converse negras. Justin se pone unas bermudas tejanas, una camiseta blanca y sus supras negras.

-¿Qué hora es?

-Las nueve y media.

-¿En serio? ¿Por qué salimos tan temprano?

-Así llegaremos a casa a la hora de comer. Y también, antes que tu padre, Alice y mi madre.

Recogemos nuestras cosas, las guardamos en las maletas y salimos de la habitación. Me dirijo a la cocina cuando Justin pregunta.

-¿Dónde vas?

-¿Es que no lo ves? Pues a la cocina. ¿No piensas desayunar?

-Sí, pero lo haremos en el avión.

-Venga ya, necesito comer…

-¡Sobrevivirás!-Dice en tono burlón.

-Bueno, pues si no lo hago será culpa tuya, eh…

Fuera nos espera un coche, que nos lleva al aeropuerto. Salimos en media hora. Cuando llegamos al avión nos espera el desayuno en una mesa en el centro de una especie de comedor. Desayunamos y vamos a lavarnos los dientes. Cuando acabamos Justin me lleva a una habitación y nos sentamos en la cama. Él se sienta, apoyando la espalda en la pared y yo me estiro y apoyo la cabeza en su regazo. Empieza a acariciarme el pelo suavemente.

-Justin, gracias por este viaje, ha sido mágico, y sobretodo gracias por lo de ayer, fue precioso.

-Cielo, no tienes que agradecerme nada, ya te lo he dicho un millón de veces.

-Pues que sean un millón y una.

Me sonríe. Se reclina y besa ligeramente mis labios, para después, volver a su antigua posición.

-Oye, no crees que…-se para.
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¿Con ganas de más? Decidme lo que os a parecido en comentarios, aquí o en twitter, @CristinaSwagg. ¡Os quiero! 

domingo, 12 de agosto de 2012

Capítulo 37.


Me levanté y le di la mano. Caminamos hasta la orilla, nos quitamos los zapatos y dejamos que el agua jugase con nuestros pies.

-¿Te apetece un baño?

-Claro.-Sonreí.

Empezó a desabrocharse la camisa.

-¿Piensas bañarte en pelotas?

-No.-Dijo riendo.-Aquí no hay nadie, los camareros y la cocinera se han ido ya.

Dejó la camisa en la arena y se desabrochó los pantalones.

-Vamos, no me dirás que tienes vergüenza, no?

-¿Vergüenza de ti? En tus sueños.-Dije vacilante.

-Eso quiero verlo, valiente.-Dijo en tono provocativo.

Me llevé las manos a la cremallera y la bajé en un rápido movimiento. Mientras tanto Justin ya se había quitado los pantalones y los había dejado junto la camisa. Lancé el vestido junto su ropa y salí corriendo hacia el agua.

-¡Eh, espérame!

Salió corriendo detrás de mí. El agua estaba más fría de lo que pensaba, así que cuando el agua me llegaba a las rodillas paré de correr. Un leve escalofrío me atravesó.

-Creo que no es buena idea, Just-no me dejó continuar.

Se tiró encima mío, haciéndonos caer a los dos. Seguidamente me arrastró hasta que el agua nos cubriera y me abrazó.

-Te quiero.

-Yo más.

Me acerqué a su rostro y lo besé suavemente. Estuvimos un rato en el agua.

-Empieza hacer frío, será mejor que entremos.

Me cogió entre sus brazos y comenzó a caminar hacia la orilla. Salimos del agua poco a poco. Y cuando estuvimos en la arena, Justin tropezó y caímos a la arena.

-¡Justin!-Chillé mientras él no paraba de reír.-Nos has rebozado en arena.

-Mira, soy una croqueta.-Dijo riendo. Y acto seguido se puso a rodar por la arena.

Empecé a reírme a carcajadas, con Justin no puedes enfadarte. Justin paró de rodar, se levantó y me ayudó a levantarme.

-Es mejor que nos vayamos a la ducha.

Cogimos la ropa y entramos. Me dirigía al armario a guardar la ropa cuando Justin me paró.

-Ya lo guardaremos.-Me quita la ropa de las manos y la deja en una silla.

Y me arrastra hasta el baño.

-Tranquilo, te dejo que te duches tú antes.

Y antes de poder salir, Justin cierra la puerta en mis morros.

-Hay que ahorrar agua.-Dice con una sonrisa pícara.

-Que sepas que no me pienso quitar la ropa.

-Claro, prefieres que te la quite yo, verdad?-Suelta una risita.

-¡Idiota!-Digo mientras le pego un puñetazo en el brazo.

-¡Ay, que era una broma!

Lo esquivo y me meto en la ducha. Abro el grifo y dejo que el agua me empape. Él entra enseguida. Me abraza por detrás y besa mi cuello suavemente.  Me giro, sonrío y me lanzo a sus labios. Noto su sonrisa bajo mis labios y lo beso con más intensidad. Mis manos juegan con su pelo a la vez que las suyas me acarician ligeramente hasta llegar a los muslos. En un ligero movimiento me sube a su cintura y yo enrollo las piernas a su alrededor. Nos seguimos besando con pasión, pero aun así dulcemente. De su boca bajo a su cuello, dándole ligeros y a la vez intensos besos. Cojo su rostro entre mis manos y vuelvo a besarle en los labios. Totalmente empapados, en ropa interior, olvidándonos de todo. Me deja suavemente en el suelo para acariciarme el rostro mientras me llena con sus besos. Apago el grifo. Empiezo a salir de la ducha, sin dejar de besarle, lo voy llevando conmigo hasta fuera. Cojo una toalla y nos envuelvo a los dos. Justin vuelve a subirme a su cintura mientas sujeto la toalla. Abre la puerta del lavabo y camina hasta la cama. Allí, me deja suavemente sobre el cómodo colchón y sigue besándome. Está sobre mí. Me incorporo un poco, separando la espalda de la toalla. Con una mano en la nuca de Justin y la otra buscando su mano, cuando doy con ella la cojo y la llevo a mi espalda, junto al cierre del sujetador. Justin para de besarme y me mira a los ojos. Asiento sonriendo y vuelvo a sus labios. Su mano, con un hábil movimiento desabrocha el cierre. Le ayudo a quitármelo y lo dejamos caer por el borde de la cama. Seguimos besándonos, besándonos como nunca antes, como si no nos volviéramos a ver, como si no hubiera mañana, besándonos excitados. Justin me sujeta por la espalda y me ayuda a moverme junto a él, avanzamos por la cama hasta apoyar la cabeza en la almohada. Me besa a la vez que sus manos acarician cada centímetro de mi piel. Para de besarme, separa el rostro unos centímetros de mí y me mira a los ojos.
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Espero que os haya gustado y que tengáis ganas de más. Podéis comentar aquí o en twitter(@CristinaSwagg). ¡Muchas gracias por leerme!

 

sábado, 4 de agosto de 2012

Capítulo 36.



-Justin no se como agradecerte esto…ha sido increíble…nunca-Me puso un dedo en los labios.

-Shh. El día aun no ha acabado.-Dice sonriendo.

-¿Qué? No, me niego, ya has hecho demasiado por mí.

-Sabes que lo voy a hacer igualmente.

-Sí, lo sé, pero…

-Nada de peros. Nos damos una ducha y nos encontramos en la playa, vale?

-Vale…-Dije resoplando.

Entramos  a la habitación. Abrí el armario de par en par y me senté en la cama a mirarlo. No sé que me podría poner, tampoco sé que tipo de sorpresa sería. Justin hace lo mismo con su armario, pero a diferencia de mí, él se decide rápido. Coge unos piratas negros y una camisa azul cielo. Se acerca a mí y me besa la frente mientras me dice:

-Ponte ese vestido, me encanta como te queda.

Y desaparece. Se va al otro lavabo y escucho como enciende la ducha. Cojo el vestido que me ha dicho y ropa interior. Me meto en el lavabo y me doy una ducha rápida y a la vez relajante. Salgo y me envuelvo en una toalla. Me seco y me hidrato con crema. Me visto, me peino y me maquillo. Creo que estoy lista. Salgo del baño, recojo un poco mis cosas y me dirijo a la playa. Pero no está Justin. Ando unos pasos y me siento en la arena. En cuanto me siento percibo notas que llegan desde una guitarra. Justin sale de detrás de la cabaña con guitarra en mano. Sonríe de esa manera tan suya y empieza a cantar:

I always knew you were the best the coolest girl i know
so prettier than all the rest the star of the show
So many times I wished you'd be the one for me
I never knew you'd be like this girl what you do to me

Your who i'm thinking of
girl your my runner up
no matter what your always number one

My prized possession, one and only
I adore you, girl I want you
The one i can live whitout is you , is you
You're my precious little lady
The one that makes me crazy
Of all the girls i've ever known its you, its you
my favorite, my favorite, my favorite
my favorite girl, my favorite girl...

Sin poder evitarlo mis ojos se inundan de lágrimas y empiezan a caer suavemente sobre mi rostro. Justin sigue cantando a la vez que se acerca a mí. Se sienta a mi lado sin dejar de cantar, aunque ya está en las últimas palabras. Y termina. Sin pensarlo me tiro a sus brazos, donde caen mis últimas lágrimas.

-No llores, princesa.-Dice acariciándome el pelo.

 Y sin la necesidad de decir nada me lanzo a sus labios.

-La cena está servida.-Dice un camarero.

Mientras Justin estaba cantando, un par de camareros han puesto una mesa en medio de la playa y la han preparado para dos personas.
Justin le da la guitarra a uno de ellos y nos sentamos. Cenamos.

-Gracias por todo, Justin.

-No debes agradecérmelo.-Dice a la vez que se levanta.-Ven. 
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Sé que os dije que subiría y no lo he hecho pero estoy preparando unos capítulos "un poco intensos" y me han llevado bastante tiempo, lo siento muchísimo. A partir de ahora intentaré subir más, pero no prometo nada. Bueno, espero que os haya gustado y que me lleguen muchos comentarios, @CristinaSwagg, vale? ¡Muchísimas gracias, sois enormes! 
PD: ¿Alguien que me lea irá al BT?  

miércoles, 11 de julio de 2012

Capítulo 35.


Me desperté a causa de los cálidos rayos de sol que atravesaban la ventana. Me giré buscándolo, y allí estaba, completamente dormido. Hermoso como siempre. No quise despertarlo, simplemente me limité a contemplarlo. Tenía una respiración profunda y tranquila. Su pecho desnudo mostraba el moreno conseguido en aquel verano, en nuestro verano. Como si supiera que lo observaba se movió y con ese movimiento, abrió lentamente los ojos. Al verme, sonrió.

-Buenos días.-Dijo acompañándolo con un beso.

-Buenos días, cielo.

-¿Qué hora es?

-No lo sé, pero es pronto.

Se giró y buscó algo en su mesita, cuando lo cogió volvió a su posición anterior. Era su móvil.

-Son las nueve y media. Vamos a desayunar, que tengo algo preparado para después.

-No quiero más sorpresas de las tuyas, Justin.

-¿Por qué? ¿No te gustan?

-No es eso, si que me gustan, es que haces demasiadas cosas por mí, cosas que yo no te puedo devolver…

-Tú no tienes que devolverme nada, con sólo respirar ya me lo das todo.

Vale, me rindo, es imposible. ¿Cómo era así de perfecto?
Rodé y me puse encima suyo. Lo besé apasionadamente. Se levantó con dificultades, ya que yo seguía encima de él, aun así sin dejar de besarme. Poco a poco me dejó en el suelo.

-Llegaremos tarde.

Y diciendo esto se apartó de mí.

-Ponte algo ligero y debajo el bikini.

Obedecí sin decir nada. Busqué el bikini rosa en el armario y unos pantalones cortos con una camiseta de tirantes. Entré en el lavabo, me vestí y me arreglé. Salí. Justin ya tenía el bañador puesto, era blanco con detalles en azul, naranja y morado. Se puso una camiseta naranja y fuimos a desayunar. Nos lavamos los dientes y salimos de casa.

-¿Estás preparada?

-Nunca estoy preparada para tus sorpresas.-Él sonrió.

Andamos por la orilla hasta llegar al puerto, que no estaba muy lejos. Caminamos entre cientos de barcos hasta que llegamos a un pequeño yate blanco con su nombre.

-¿Desde cuándo tienes un yate?

-Desde mi pasado cumpleaños, Scooter no se pudo contener.-Rió.-Bueno, vamos.

Salió un hombre del interior del yate, puso una escalera y nos ayudó a subir.

-¿Estáis listos?

-Siempre.-Contestó Justin.

El hombre se fue al timón.

-Ven, tenemos que cambiarnos.

-¿Para qué?

-Ya lo verás.

Me arrastró al interior de la pequeña embarcación y me condujo hasta una habitación de matrimonio.

-Ponte lo que hay encima de la cama, te espero arriba.

Salió de la habitación y cerró la puerta. Me dirigí al centro de la habitación, donde se encontraba la cama, encima de ésta había una bolsa de deporte. La abrí. Dentro había un traje de neopreno, gafas de bucear, toallas y todo lo necesario para bucear. La sorpresa ya era obvia, aunque nunca me lo hubiera imaginado. Me quité la ropa que llevaba y me puse lo que había en aquella mochila, y cuando estuve lista, subí. Justin iba vestido completamente igual que yo. En cuanto lo vi salté encima suyo.

-¿Te gusta la sorpresa?

-¡Me encanta, siempre había querido bucear!

-Lo sé.

-¿Lo sabes?

-Todo el mundo ha querido bucear alguna vez.-Rió.

Le di un corto pero intenso beso en los labios.

-Hemos llegado, chicos.-Dijo el capitán.

-¿Preparada?

-Preparada.

Nos acabábamos de poner el equipo de buceo y nos sumergimos en el agua. Estaba un poco fría, pero merecía la pena. Observaba cientos de preciosos peces en un agua cristalina, el coral más bonito que jamás había visto, todo tipo de animales marinos se movían perfectamente sincronizados bajo nuestros pies. Era increíble, es algo que no puedes describirlo, tienes que vivirlo. Estuvimos unas dos horas en el agua, haciendo pequeños descansos de vez en cuando en la superficie. Era una experiencia que sin duda no iba a olvidar. Volvimos al barco.

-¿Qué te ha parecido?

-No tengo palabras.

-Chicos en cinco minutos estaremos, iros a cambiar.-Dijo el capitán.

Volvimos a las habitaciones y nos vestimos. En cinco minutos estuvimos en una isla y bajamos del barco. En la arena de la playa nos esperaba una mesa con dos camareros. Nos sentamos y pedimos. Cuando acabamos de comer paseamos por la isla, era realmente preciosa. Más tarde, sobre las cinco de la tarde volvimos al barco.
En una hora estuvimos de nuevo en nuestra cabaña. 
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Aquí lo tenéis, espero que os guste y muchísimas gracias por la espera, en serio. Enviadme los comentarios a twitter, @CristinaSwagg. ¡Os quiero! 

domingo, 8 de julio de 2012

Estoy de vuelta.

Siento muchísimo no haber escrito en todo este tiempo, pero estaba liada, a partir de ahora subiré, no todos los días, pero si un par de veces a la semana. Como hace tanto tiempo que no subo, os haré un breve resumen para que recordéis de que iba.

Mía, tras la separación de sus padres, decide pasar el verano con su padre, que reside en Atlanta. El padre de Mía vive con su actual pareja, Alice. Mía descubre que su vecino en Atlanta es nada más y nada menos que Justin Bieber, la estrella del pop. Se hacen amigos, y Mía descubre que Justin es algo más que una estrella del pop, es un chico dulce y simpático, así pues, poco a poco surge el amor. 

Espero que sigáis leyéndome, un beso:). 

domingo, 13 de mayo de 2012

Capítulo 34.


El viaje pasó rápido. Pasó rápido por qué iba con Justin, lo admito. Llegamos sobre las cuatro, habíamos comido en el avión. En el aeropuerto nos esperaba Will, que nos llevó a la casa donde pasaríamos los siguientes días. Era una pequeña cabaña en la playa, aislada de los ruidos de la ciudad, sola, tranquila, mágica. Sí, era mágica, como en un cuento, pero no me imaginaba lo mágica que llegaría a ser. Will nos llevó las maletas a la cabaña y se marchó.

-Es increíble.-Dije boquiabierta.

-¿Te gusta?

-Me encanta.

-Me alegro. ¿Qué te parece si nos duchamos y salimos a pasear por la ciudad?

-Perfecto, pero…yo me ducho antes!

Dicho esto, salí corriendo y me encerré en el baño. Desde allí, escuché como Justin se reía, sonreí. Me desnudé y me di una rápida ducha. Salí y me envolví en una toalla. Me había dejado la ropa fuera, eso me pasa por salir corriendo. Saqué la cabeza por la puerta, en la habitación no había nadie. Avancé rápidamente hacia mi maleta, pero estaba vacía. No tenía ni idea de donde podía estar toda mi ropa.

-¿Justin?

Silencio.

-¿Me has llamado?-Dijo a la vez que entraba a la habitación.

Entró sin camiseta y con el pelo completamente mojado. Se quedó sorprendido al verme de aquella forma. Enrojeció. Sonreí tímida al ver su reacción.

-¿Pasa algo?-Preguntó recomponiéndose.

-¿Sabes dónde está mi ropa? La maleta está vacía…

-Oh, María debe haberlas deshecho, debe estar en ese armario de ahí.-Dijo señalando un gran armario empotrado.

Avancé aguantándome la toalla y lo abrí, y allí encontré todas mis pertenencias.

-Gracias.

Volví a mirarlo y me sorprendí.

-¿Te has duchado?

-Sí, antes de salir corriendo quería decirte que hay dos baños.

Se echó a reír. Yo también reí, al recordar lo infantil que había sido.

-Te espero fuera.-Desapareció detrás de la puerta.

Me vestí y me peiné lo más rápido que pude. Cuando acabé de arreglarme, salí. Allí estaba él, tan perfecto como siempre. Salimos de casa. Justin me condujo por las acogedoras calles de aquella preciosa ciudad. Era increíble, cada paso que daba me gustaba más. Más tarde paseamos descalzos por la orilla de la playa. Estaba en un sueño, todo aquello me recordaba a la más romántica de las películas. Cenamos a la luz del atardecer en un restaurante de la playa.

-Ven, quiero enseñarte una cosa.

Justin pagó y salimos del restaurante.

-¿Adónde vamos?

-Ahora lo verás.

Caminábamos de nuevo por las mismas calles. Se escuchaba música a lo lejos, que cada vez, se acercaba más. Llegamos a una calle llena de gente. Abarrotada de gente bailando al ritmo de la música que salía de grandes altavoces puestos en los extremos de la calle.

-¡Es increíble!-Dije sorprendida.

Justin me llevó hasta el centro de la calle, me rodeó la cintura con sus brazos y empezamos a bailar a otro compás. Era mágico, aunque estuviéramos rodeados de gente era como si estuviéramos solos. Él y yo, nadie más. Mirándonos a los ojos, sinceros, tranquilos, juntos. Estuvimos bastante rato allí, bailando a nuestro propio ritmo, sin que a nadie le importara. Después, saliendo de aquel sueño, volvimos  a la casa.
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Siento muchísimo la tardanza, pero estoy bastante liada con los exámenes y demás, las próximas semanas subiré menos, lo siento muchísimo, en serio. Muchas gracias por saber esperar y por leerme. Como ya sabéis, los comentarios a Twitter, @CristinaSwagg. ¡Espero que os haya gustado!

lunes, 30 de abril de 2012

Capítulo 33.


Hice la maleta lo más rápido que pude. Cada vez me daba más cuenta de que Justin estaba completamente loco. Pero eso me gustaba.
Estaba bajando las maletas cuando picaron a la puerta. Bajé y dejé las maletas en el pie de la escalera. Caminé hasta la puerta y abrí. Allí estaba él, vestido con un pantalón negro y una camisa blanca, unas Rayban negras perfectamente colocadas sobre sus ojos y su perfecta sonrisa dibujada en su boca.

-¿Está lista la princesa?

-Lo siento, creo que no podré asistir, he perdido al príncipe de las Supras.-Dije siguiéndole el juego.

-Creo que se equivoca señorita.

Bajó la mirada hasta sus pies y yo la seguí. Y allí, perfectamente combinadas, sus supras negras. Sonreí.

-Oh, pues solucionado el problema, podemos marcharnos.

De detrás del coche salió Kenny y se acercó a la puerta.

-Hola Mía.-Dijo sonriendo.

-Hola Kenny.-Le devolví la sonrisa.

-¿Son esas tus maletas?

-Sí, pero tranquilo, puedo llevarlas yo.

-De eso nada, para eso estoy aquí. Ya podéis montaros.

Justin cogió de mi brazo y me acompañó hasta el coche, abrió la puerta y me ayudó a subir. Mientras tanto Kenny había metido las maletas en el coche y se había subido al asiento del conductor. Justin se sentó a mi lado. Al cabo de unos 10 minutos estuvimos en el aeropuerto. Cogimos las maletas, bueno Kenny cogió las maletas y fuimos hacia el avión.

-Justin, estás seguro que no quieres que os acompañe?

-Segurísimo, si tenemos algún problema te llamaré, no te preocupes más.

-Está bien, pero como tu madre se entere de esto, te las vas a cargar.

-Tu tranqui, que no va a enterarse. Ahora nos vamos, te llamaré cuando lleguemos. Adiós.

-Adiós, buen viaje.

Subimos al avión y nos sentamos.

-¿Kenny no viene?

-No.

-¿Por qué?

-En tres días vuelven nuestros padres y ya no podremos estar solos, para dos días que tenemos en las Bahamas y tiene que venir Kenny? Vamos, estaremos bien.

-Es peligroso.

-¿Peligroso? ¿Por qué?

-Eres Justin Bieber. Justin Bieber en las Bahamas sin guardaespaldas.

-Tengo un guardaespaldas en las Bahamas.

-¿Qué? ¿En serio? ¿Tienes un guardaespaldas para cada sitio que vas, o qué?

-No.-Rió.-Will es quién cuida la casa de las Bahamas y cuando salgo por allí, él me acompaña.

-Igualmente no me parece bien, sabes que Pattie sólo puso esa condición.

-Lo sé, pero no va a pasar nada.

-Más te vale. 
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¡Hooola! Estoy de vuelta:)  Sé que es corto, pero no he tenido tiempo, lo siento. El próximo será más largo, prometido. ¡Muchas gracias por la paciencia y espero que os guste! ¡Os quiero! 

miércoles, 25 de abril de 2012

Capítulo 32.


Me quité la ropa mojada y me sequé con la toalla. Me vestí con la ropa que me había dado Justin, me quedaba un poco grande, pero me gustaba porqué olía a él. Cuando estuve lista bajé a la cocina y Justin ya tenía el desayuno listo. Desayunamos y volvimos a subir.

-Saltar hacia tu casa es más fácil que saltar hacia la mía.

-Eso espero, porqué ahora tú no estás al otro lado para cogerme.

-Lo harás bien. Primero siéntate en la  baranda y después salta, es sencillo.

-Vale, pero si me mato quiero que sepas que te quiero.

-Serás tontita, no te vas a matar.

Justin me ayudó a sentarme en la baranda.

-Venga, ahora salta.

Respiré hondo y salté. Por suerte, lo conseguí.

-Ves, no era tan difícil.

-Que sepas que no pienso volver a saltar por la ventana.-Justin rió.

-Eso ya lo veremos.-Susurró.-Bueno, voy a ver que podemos hacer hoy, vale?

-Vale, yo me daré una ducha y me vestiré.

Me di la ducha y me vestí con un vestido blanco, de esos típicos del verano. Cuando estuve lista volví a la ventana. Y allí estaba él, con móvil en mano, haciendo de las suyas.

-¿Qué, ya tienes plan?

-¿Lo dudabas?-Reímos.-He planeado una escapadita de la ciudad.

-¿Una escapadita? ¿Adónde?

-A las Bahamas.

-¿Qué? ¿Estás loco?

-Puede, pero eso no tiene nada que ver. ¿No te apetece? Bueno, supongo que podríamos ir a otro sitio…¿México?

Creo que mi cara era un poema en esos momentos.

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-Justin, estás diciendo una escapadita de la ciudad a las Bahamas. Mis “escapaditas de la ciudad” eran a la playa de la ciudad de al lado…

-Pero en las Bahamas también hay playa.-Bromeó.

-¿Y qué, piensas irte así, ahora?

-Bueno, podríamos hacer las maletas…pero siempre podemos comprar ropa nueva…

-Sí, estás loco.

-¿Pero qué problema tienes?

-No si yo no tengo problemas, pero espera y ya verás los problemas que tendrá mi padre…

-No tiene por qué enterarse…

-Sí, sí que tiene porqué.

-Sólo bromeaba, ya los he llamado y están de acuerdo siempre y cuándo nos acompañe Kenny.

-¿En serio? Mi padre nunca diría que sí, me estás mintiendo.

-¡Eh!

-¿Qué?

-Never say never.

Sonrió de aquella manera que me volvía loca. Y yo, como hechizada caí en su profunda mirada.

-¿A qué esperas? Haz la maleta.-Dijo devolviéndome a la realidad.

-Sí, ya voy. 
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Chicas, esta semana dudo muchísimo que suba, ya que el viernes nace mi primita y bueno, supongo que no estaré mucho en casa. Claro que si tengo un momento subiré, pero no prometo nada. Como siempre, gracias por leerme y muchas gracias por los comentarios. Todo a twitter; @CristinaSwagg. ¡Os quiero muchísimo!