lunes, 9 de abril de 2012

Capítulo 26.


-Vamos, le he dicho a tu padre que no llegaríamos tarde.

Nos levantamos de la arena, recogimos y subimos al coche. Después de tres cuartos de hora de viaje llegamos a casa. Justin aparcó y nos despedimos en la puerta de casa.

-Muchas gracias, en serio, ha sido increíble.

-Gracias a ti, Mía.

Nos besamos lentamente.

-Buenas noches cielo.

-Que descanses, te quiero.

Entré en casa. Estaba todo oscuro, habrían salido. Subí las escaleras y entré en mi habitación. Justin no estaba en la suya, cosa que me extrañó, pero no le di importancia. Cogí el pijama y entré en el baño. Me di una ducha rápida para quitarme la sal y salí de nuevo. Esta vez, Justin estaba en su balcón y también se había duchado.

-¿Te pasa algo?-Le pregunté a la vez que me sentaba en la ventana.-Tienes una expresión rara.

-No sabes lo que me acaba de pasar.

-¿Qué?

-Cuando he entrado en casa Pattie se ha abalanzado sobre mí y me ha hecho mil preguntas.

-¿Preguntas? ¿Sobre qué?

-Sobre nosotros. Me ha preguntado si estábamos saliendo, que nos veíamos mucho. Me ha preguntado si soy feliz. Me ha preguntado si soy virgen. Me ha dicho, que ante todo, tome precauciones. Y me ha dicho que no le mintiera, que sabía toda la verdad.

-¿Qué?-Dije descolocada.-¿Sabe lo nuestro? ¿Cómo se ha enterado? ¿Qué más te ha dicho? Justin, contéstame.

Justin tenía en las manos su ordenador portátil y empezó a teclear.

-Mierda, mierda, mierda.

-¿Qué pasa?

-Mira.

Me enseñó el pequeño ordenador.  

-No puede ser, no puede ser. Mi padre me mata. 

Me levanté y cogí mi ordenador. Busqué las últimas noticias de Justin Bieber. No podía ser, aparecíamos los dos en todas las fotos, acompañados con títulos como, “Justin Bieber y acompañante misteriosa”, “Justin y una amiga muy cercana”, “Dejó a Selena y la encontró a ella”. Dejé el ordenador en su sitio y me volví a sentar en la ventana. Seguía en shock. Mi respiración era agitada e irregular. Tenía la mirada fija en un punto que no existía.

-Debía haberlo supuesto, esto pasaría. Da gracias que han tardado en darse cuenta. Mía, tienes que tranquilizarte, esto es normal.

-Para mí, no lo es.

-Lo sé, y te costará acostumbrarte, pero lo harás. Voy a estar siempre a tu lado, vale?

Asentí aún temerosa.

Justin se levantó y se acercó a su puerta.

-¡Buenas noches mamá!

-Adiós cielo.

Cerró la puerta y puso el pestillo.

-Sal de la ventana.

Obedecí en silencio y me senté en la cama. Justin cogió impulso y saltó a mi habitación. Puso el pestillo y se sentó a mi lado. Me acogió en sus fuertes brazos, me apoyé en su pecho desnudo y cerré los ojos. Algunas lágrimas se asomaban, curiosas, por mi rostro. Lo estreché con más fuerza.

-¿Qué pasa? No llores, Mía.-Dijo secando algunas lágrimas.

-Es que tengo miedo. Tengo miedo de que nuestra relación cambie.

-Eso no va a pasar.

-Prométemelo. 

-Te lo prometo.-Me besó la frente.

Me tranquilicé entre sus brazos. Mi respiración volvía a ser normal, las lágrimas hacía rato que ya no caían. Sentí pasos en las escaleras.

-Justin, viene alguien. Escóndete en el lavabo.

-He puesto el pestillo.

-Tú ves al lavabo.

Obedeció y se encerró en el lavabo.

Bajé la persiana y deshice la cama. Escuché como intentaban abrir la puerta, pero el pestillo lo impedía.

-Mía, estás ahí?

-Sí papá.

Me acerqué a la puerta y abrí.

-Sólo quería comprobar si habías llegado.-Me besó la frente.-Buenas noches.

-Buenas noches, papá. 

Se alejó. Volví a cerrar la puerta y puse el pestillo. Abrí la puerta del lavabo, pero no debía. Vi a Justin delante del inodoro, por suerte de espaldas a mí. Cerré rápidamente y volví a la cama. Sentí la cadena y el grifo, se estaba lavando las manos. Salió.

-Lo siento, lo siento.-Dije avergonzada.

-No te preocupes. Es que me estaba meando y aproveché.-Reímos.

Se estiró a mi lado. Me abrecé a él y apoyé la cabeza en su pecho.

-En serio, lo siento.-Volví a decir. 

-No le des importancia.

Y no se la di. En seguida me quedé dormida. 
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Espero que os guste y muchas gracias por leerme. Ya sabéis, los comentarios a twitter, @CristinaSwagg. ¡Os quiero! 



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