-Vamos,
le he dicho a tu padre que no llegaríamos tarde.
Nos
levantamos de la arena, recogimos y subimos al coche. Después de tres cuartos
de hora de viaje llegamos a casa. Justin aparcó y nos despedimos en la puerta
de casa.
-Muchas
gracias, en serio, ha sido increíble.
-Gracias
a ti, Mía.
Nos
besamos lentamente.
-Buenas
noches cielo.
-Que
descanses, te quiero.
Entré
en casa. Estaba todo oscuro, habrían salido. Subí las escaleras y entré en mi
habitación. Justin no estaba en la suya, cosa que me extrañó, pero no le di
importancia. Cogí el pijama y entré en el baño. Me di una ducha rápida para
quitarme la sal y salí de nuevo. Esta vez, Justin estaba en su balcón y también
se había duchado.
-¿Te
pasa algo?-Le pregunté a la vez que me sentaba en la ventana.-Tienes una
expresión rara.
-No
sabes lo que me acaba de pasar.
-¿Qué?
-Cuando
he entrado en casa Pattie se ha abalanzado sobre mí y me ha hecho mil
preguntas.
-¿Preguntas?
¿Sobre qué?
-Sobre
nosotros. Me ha preguntado si estábamos saliendo, que nos veíamos mucho. Me ha
preguntado si soy feliz. Me ha preguntado si soy virgen. Me ha dicho, que ante
todo, tome precauciones. Y me ha dicho que no le mintiera, que sabía toda la
verdad.
-¿Qué?-Dije
descolocada.-¿Sabe lo nuestro? ¿Cómo se ha enterado? ¿Qué más te ha dicho?
Justin, contéstame.
Justin
tenía en las manos su ordenador portátil y empezó a teclear.
-Mierda,
mierda, mierda.
-¿Qué
pasa?
-Mira.
Me
enseñó el pequeño ordenador.
-No
puede ser, no puede ser. Mi padre me mata.
Me
levanté y cogí mi ordenador. Busqué las últimas noticias de Justin Bieber. No
podía ser, aparecíamos los dos en todas las fotos, acompañados con títulos
como, “Justin Bieber y acompañante misteriosa”, “Justin y una amiga muy
cercana”, “Dejó a Selena y la encontró a ella”. Dejé el ordenador en su sitio y
me volví a sentar en la ventana. Seguía en shock.
Mi respiración era agitada e irregular. Tenía la mirada fija en un punto que no
existía.
-Debía
haberlo supuesto, esto pasaría. Da gracias que han tardado en darse cuenta.
Mía, tienes que tranquilizarte, esto es normal.
-Para
mí, no lo es.
-Lo
sé, y te costará acostumbrarte, pero lo harás. Voy a estar siempre a tu lado,
vale?
Asentí
aún temerosa.
Justin
se levantó y se acercó a su puerta.
-¡Buenas
noches mamá!
-Adiós
cielo.
Cerró
la puerta y puso el pestillo.
-Sal
de la ventana.
Obedecí
en silencio y me senté en la cama. Justin cogió impulso y saltó a mi
habitación. Puso el pestillo y se sentó a mi lado. Me acogió en sus fuertes
brazos, me apoyé en su pecho desnudo y cerré los ojos. Algunas lágrimas se
asomaban, curiosas, por mi rostro. Lo estreché con más fuerza.
-¿Qué
pasa? No llores, Mía.-Dijo secando algunas lágrimas.
-Es
que tengo miedo. Tengo miedo de que nuestra relación cambie.
-Eso
no va a pasar.
-Prométemelo.
-Te lo prometo.-Me besó la frente.
Me tranquilicé entre sus brazos. Mi respiración volvía a ser normal, las lágrimas hacía rato que ya no caían. Sentí pasos en las escaleras.
-Justin, viene alguien. Escóndete en el lavabo.
-He puesto el pestillo.
-Tú ves al lavabo.
Obedeció y se encerró en el lavabo.
Bajé la persiana y deshice la cama. Escuché como intentaban abrir la puerta, pero el pestillo lo impedía.
-Mía, estás ahí?
-Sí papá.
Me acerqué a la puerta y abrí.
-Sólo quería comprobar si habías llegado.-Me besó la frente.-Buenas noches.
-Buenas noches, papá.
Se alejó. Volví a cerrar la puerta y puse el pestillo. Abrí la puerta del lavabo, pero no debía. Vi a Justin delante del inodoro, por suerte de espaldas a mí. Cerré rápidamente y volví a la cama. Sentí la cadena y el grifo, se estaba lavando las manos. Salió.
-Lo siento, lo siento.-Dije avergonzada.
-No te preocupes. Es que me estaba meando y aproveché.-Reímos.
Se estiró a mi lado. Me abrecé a él y apoyé la cabeza en su pecho.
-En serio, lo siento.-Volví a decir.
-No le des importancia.
Y no se la di. En seguida me quedé dormida.
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Espero que os guste y muchas gracias por leerme. Ya sabéis, los comentarios a twitter, @CristinaSwagg. ¡Os quiero!
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