lunes, 12 de marzo de 2012

Capítulo 11.


-Justin, si necesitas algo, lo que sea, estoy en la ventana.

-Gracias, hasta luego.

Entré en casa. Papá y Alice estaban en la entrada poniéndose los abrigos.

-Por fin has llegado, ahora te íbamos a llamar.

-¿Por qué?

-Vamos a salir a cenar con Pattie, te quieres venir?

-No me apetece mucho. ¿Va Justin?

-Me parece que no. ¿Por qué, eh?-Dijo Alice con el mismo tono insinuante de antes.

-Por nada, había pensado que si no iba, podríamos pedir unas pizzas…-Me excusé. En realidad no era así, si él iba, yo también iría.

-Me parece una gran idea, ahora se lo decimos a Pattie.

Alice fue a decírselo a Pattie.

-Ten.-Me dio un par de billetes.-Te lo dejo para las pizzas. No hagas locuras, ¿vale?

-Vale...

No sé que entiende por locuras…Picaron a la puerta. Papá abrió, era él.

-Hola Justin, pasa.-Entró.-Bueno ya me voy, cuida de Mía.-Me dio un beso y se marchó.

-Hola Justin.

-Hola Mía.

-¿Qué quieres hacer?

-Olvidarme de Selena.

-Eso no sé como hacerlo.-Reímos.

Nos sentamos en el sofá y pusimos la televisión. Al cabo de un rato picaron.

-¡Voy!-Me levanté del sofá y abrí.

Era el repartidor, cogí las pizzas, pagué y las llevé a la cocina.

-¡Justin a cenar!-Vino corriendo.

-Tienes hambre, eh?

-Las pizzas son mi debilidad.-Dijo riendo y con la boca llena de pizza.

Parecía que se había olvidado de todo lo ocurrido, volvía a ser él, la pizza hacia que volviese a ser él. Reí bajo con ese último pensamiento. Justin se dio cuenta.

-¿De que te ríes?

-De ti.

-¡Siempre te estás riendo de mí!-Volví a reír.

-Es que la pizza hace que se te olvide todo.

-No puedo negártelo.-Reímos los dos.

Acabamos de comer la pizza y recogimos la mesa.

-Justin, qué quieres de postre?-Dije a la vez que abría la nevera.

-¿Qué hay?

Se acercó a la nevera, pero  antes de ver el contenido cogí el espray de nata y se lo eché en la cara.

-¡MÍA!-Dijo quitándose la nata de los ojos.

 Dejé la nata en la mesa y salí corriendo, sin parar de reír. Él empezó a perseguirme. Era rápido, muy rápido. Casi me tenía cuando entré en el lavabo y cerré la puerta justo a tiempo. No paraba de reír. Me senté en el suelo a recuperarme.

-¡Mía abre la puerta!-Gritó.

-No soy tonta, si abro me llenarás la cara de nata.

-No, vamos, tengo que quitarme la nata de la cara.

-No me fío de ti.

-¿Con todo lo qué te he contado y no te fías de mí?-Preguntó serio.

Realmente si me fiaba de él, es más sabía que si le daba mi vida, no me pasaría nada malo. Me levanté del  suelo y abrí la puerta. Justin entró y metió la cabeza en la ducha, encendió el grifo y empezó a quitarse la nata que tenía por la cara y el pelo. Me giré y abrí el armario de las toallas, cogí la primera que encontré y volví a girarme para dársela a Justin. Justo en el momento que me giré Justin me apuntó con la manguera de la ducha, dejándome completamente empapada. Apagó el agua.

-¡JUSTIN!-Grité.

-¡Te la debía!-Dijo riendo a carcajadas.

-¡Te voy a matar!

Justin no paraba de reír, reía a carcajada limpia. Antes de que pudiera hacerle nada se puso a correr, aun riendo. Sin dudarlo comencé a seguirle. Él, hábil y rápido subió las escaleras de tres en tres. Yo, más torpe y lenta, las subí agarrándome en la baranda y la pared. Ya estaba arriba cuando vi que entró en mi habitación, pero antes de que pudiera cerrar la puerta entré. Justin no paraba de dar vueltas por la habitación y yo le seguía, hasta que tropecé con algo que había en el suelo, de modo que caí sobre Justin. Los dos en el suelo, yo encima de Justin.

-Ahora te vas a enterar.-Dije con un tono algo malvado.

-Creo que te equivocas.

Me cogió de la cintura y rodó, de manera que él quedo sobre mí. Me cogió las muñecas y puso sus rodillas a mis costados, con  cuidado de no hacerme daño. Estaba nerviosa, no sabía que me iba a hacer, estaba bajo su control. Se le borró la sonrisa traviesa que tenía en el rostro y se quedó mirándome con una expresión seria. Mi corazón iba a mil por hora, me sentía intimidada. Acercó lentamente su rostro al mío. Notaba su respiración y su cálido aliento sobre el mío. Nuestros labios casi se rozaban, cuando un móvil empezó a sonar. Justin se levantó rápidamente y contestó al teléfono. Intenté recuperar mi respiración normal, ya que ahora era nerviosa y entrecortada. Me levanté del suelo y Justin salió de la habitación. Cogí ropa seca y fui al baño a cambiarme. Me cambié y bajé al comedor, donde Justin seguía hablando por teléfono. Recogí el baño, ya que lo habíamos desordenado todo y limpié la nata que se le había caído a Justin mientras me perseguía. Acabé de recoger y me senté a ver la televisión. Realmente no le prestaba atención, estaba pensando en ese momento en mi habitación, en qué hubiera pasado si no hubiera sonado el móvil. Picaron a la puerta y fui a abrir, allí estaban papá, Alice y Pattie.

-Ya estamos aquí.-Dijo papá sonriendo.

-Habéis vuelto pronto, no?-Pregunté, invitándoles a pasar.

-¿Por qué? ¿Estabais haciendo algo malo o hemos interrumpido algo?-No, no, vosotros no habéis interrumpido...a sido el móvil de Justin, pensé.

-Claro que no, sólo que es temprano. Que poco confías en mí, eh?

-Es tu culpa, que hablas como si estuvieras haciendo algo raro. Por cierto, ¿dónde está Justin?-Preguntó, sospechando.

-Está hablando por teléfono.-Justo en ese momento apareció a mis espaldas.

-Hola, me había llamado Ryan. ¿Ya estáis aquí? Que pronto, no?

-Otro…

-¿Qué me he perdido?-Preguntó extrañado.

-Nada, vámonos Justin, que ya es tarde.

-Está bien, buenas noches a todos.-Sonrió y se fueron.

-Bueno, me voy a dormir. ¡Buenas noches!

-Adiós, descansa.

Subí con la esperanza de qué Justin estuviera en la ventana, paro allí no estaba. Una parte de mí entristeció. Me puse el pijama y me estiré en la cama. 
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Espero que os haya encantado. Pues lo de siempre, a twitter todo, @CristinaSwagg. Muchas gracias por leerme, un beso♥.

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