-Justin,
si necesitas algo, lo que sea, estoy en la ventana.
-Gracias,
hasta luego.
Entré
en casa. Papá y Alice estaban en la entrada poniéndose los abrigos.
-Por
fin has llegado, ahora te íbamos a llamar.
-¿Por
qué?
-Vamos
a salir a cenar con Pattie, te quieres venir?
-No
me apetece mucho. ¿Va Justin?
-Me
parece que no. ¿Por qué, eh?-Dijo Alice con el mismo tono insinuante de antes.
-Por
nada, había pensado que si no iba, podríamos pedir unas pizzas…-Me excusé. En
realidad no era así, si él iba, yo también iría.
-Me
parece una gran idea, ahora se lo decimos a Pattie.
Alice
fue a decírselo a Pattie.
-Ten.-Me
dio un par de billetes.-Te lo dejo para las pizzas. No hagas locuras, ¿vale?
-Vale...
No sé
que entiende por locuras…Picaron a la puerta. Papá abrió, era él.
-Hola
Justin, pasa.-Entró.-Bueno ya me voy, cuida de Mía.-Me dio un beso y se marchó.
-Hola
Justin.
-Hola
Mía.
-¿Qué
quieres hacer?
-Olvidarme
de Selena.
-Eso
no sé como hacerlo.-Reímos.
Nos
sentamos en el sofá y pusimos la televisión. Al cabo de un rato picaron.
-¡Voy!-Me
levanté del sofá y abrí.
Era
el repartidor, cogí las pizzas, pagué y las llevé a la cocina.
-¡Justin
a cenar!-Vino corriendo.
-Tienes
hambre, eh?
-Las
pizzas son mi debilidad.-Dijo riendo y con la boca llena de pizza.
Parecía
que se había olvidado de todo lo ocurrido, volvía a ser él, la pizza hacia que
volviese a ser él. Reí bajo con ese último pensamiento. Justin se dio cuenta.
-¿De
que te ríes?
-De
ti.
-¡Siempre
te estás riendo de mí!-Volví a reír.
-Es
que la pizza hace que se te olvide todo.
-No
puedo negártelo.-Reímos los dos.
Acabamos
de comer la pizza y recogimos la mesa.
-Justin,
qué quieres de postre?-Dije a la vez que abría la nevera.
-¿Qué
hay?
Se
acercó a la nevera, pero antes de ver el
contenido cogí el espray de nata y se lo eché en la cara.
-¡MÍA!-Dijo
quitándose la nata de los ojos.
Dejé la nata en la mesa y salí corriendo, sin
parar de reír. Él empezó a perseguirme. Era rápido, muy rápido. Casi me tenía
cuando entré en el lavabo y cerré la puerta justo a tiempo. No paraba de reír.
Me senté en el suelo a recuperarme.
-¡Mía
abre la puerta!-Gritó.
-No
soy tonta, si abro me llenarás la cara de nata.
-No,
vamos, tengo que quitarme la nata de la cara.
-No
me fío de ti.
-¿Con
todo lo qué te he contado y no te fías de mí?-Preguntó serio.
Realmente
si me fiaba de él, es más sabía que si le daba mi vida, no me pasaría nada
malo. Me levanté del suelo y abrí la
puerta. Justin entró y metió la cabeza en la ducha, encendió el grifo y empezó
a quitarse la nata que tenía por la cara y el pelo. Me giré y abrí el armario
de las toallas, cogí la primera que encontré y volví a girarme para dársela a
Justin. Justo en el momento que me giré Justin me apuntó con la manguera de la
ducha, dejándome completamente empapada. Apagó el agua.
-¡JUSTIN!-Grité.
-¡Te
la debía!-Dijo riendo a carcajadas.
-¡Te
voy a matar!
Justin
no paraba de reír, reía a carcajada limpia. Antes de que pudiera hacerle nada
se puso a correr, aun riendo. Sin dudarlo comencé a seguirle. Él, hábil y
rápido subió las escaleras de tres en tres. Yo, más torpe y lenta, las subí agarrándome
en la baranda y la pared. Ya estaba arriba cuando vi que entró en mi
habitación, pero antes de que pudiera cerrar la puerta entré. Justin no paraba
de dar vueltas por la habitación y yo le seguía, hasta que tropecé con algo que
había en el suelo, de modo que caí sobre Justin. Los dos en el suelo, yo encima
de Justin.
-Ahora
te vas a enterar.-Dije con un tono algo malvado.
-Creo
que te equivocas.
Me
cogió de la cintura y rodó, de manera que él quedo sobre mí. Me cogió las
muñecas y puso sus rodillas a mis costados, con
cuidado de no hacerme daño. Estaba nerviosa, no sabía que me iba a
hacer, estaba bajo su control. Se le borró la sonrisa traviesa que tenía en el
rostro y se quedó mirándome con una expresión seria. Mi corazón iba a mil por
hora, me sentía intimidada. Acercó lentamente su rostro al mío. Notaba su
respiración y su cálido aliento sobre el mío. Nuestros labios casi se rozaban,
cuando un móvil empezó a sonar. Justin se levantó rápidamente y contestó al
teléfono. Intenté recuperar mi respiración normal, ya que ahora era nerviosa y
entrecortada. Me levanté del suelo y Justin salió de la habitación. Cogí ropa
seca y fui al baño a cambiarme. Me cambié y bajé al comedor, donde Justin
seguía hablando por teléfono. Recogí el baño, ya que lo habíamos desordenado
todo y limpié la nata que se le había caído a Justin mientras me perseguía.
Acabé de recoger y me senté a ver la televisión. Realmente no le prestaba
atención, estaba pensando en ese momento en mi habitación, en qué hubiera
pasado si no hubiera sonado el móvil. Picaron a la puerta y fui a abrir, allí
estaban papá, Alice y Pattie.
-Ya
estamos aquí.-Dijo papá sonriendo.
-Habéis
vuelto pronto, no?-Pregunté, invitándoles a pasar.
-¿Por
qué? ¿Estabais haciendo algo malo o hemos interrumpido algo?-No, no, vosotros
no habéis interrumpido...a sido el móvil de Justin, pensé.
-Claro
que no, sólo que es temprano. Que poco confías en mí, eh?
-Es
tu culpa, que hablas como si estuvieras haciendo algo raro. Por cierto, ¿dónde
está Justin?-Preguntó, sospechando.
-Está
hablando por teléfono.-Justo en ese momento apareció a mis espaldas.
-Hola,
me había llamado Ryan. ¿Ya estáis aquí? Que pronto, no?
-Otro…
-¿Qué
me he perdido?-Preguntó extrañado.
-Nada,
vámonos Justin, que ya es tarde.
-Está
bien, buenas noches a todos.-Sonrió y se fueron.
-Bueno,
me voy a dormir. ¡Buenas noches!
-Adiós,
descansa.
Subí
con la esperanza de qué Justin estuviera en la ventana, paro allí no estaba.
Una parte de mí entristeció. Me puse el pijama y me estiré en la cama.
_____________________________________________________________________
Espero que os haya encantado. Pues lo de siempre, a twitter todo, @CristinaSwagg. Muchas gracias por leerme, un beso♥.
No hay comentarios:
Publicar un comentario