-Vamos
Mía, levanta!-Se escuchó desde el otro lado de la puerta.
Abrí
vagamente los ojos, lo primero que hice fue mirar por la ventana, con el deseo
de encontrarle allí, pero no estaba, tenía la persiana bajada, estaría
durmiendo. Me levanté me di una ducha y bajé a desayunar.
-Buenos
días.
-Buenos
días Mía.-Sonrió Alice.
Desayunamos
los tres juntos, después fui con Alice al centro comercial y volvimos a casa.
El día pasó lento, muy lento. No había visto a Justin en todo el día. Acabé de
cenar y subí a mi habitación, me puse con el Ipod en la ventana. Pretendía esperar
a que Justin viniera, necesitaba escuchar su voz. ¿Pero qué dices, Mía? No,
todo menos esto. Esto ya lo había vivido…me estaba enamorando. No. No podía
ser. Me negaba. Bajé la persiana y me fui a dormir.
Ya
llevaba dos semanas en Atlanta. Hacía una semana que no veía a Justin, una
semana que él no levantaba la persiana. Una semana que no le veía salir o
entrar en casa. Me decidí y fui a su casa. Estaba en su porche, inspiré
profundamente y piqué. Salió Pattie.
-¡Hola
Mía! Pasa, cariño…-Dijo invitándome a entrar.-¿Quieres algo?-Sonrió.
-Esto…¿está
Justin?-Me sonrojé.
-Sí,
está en su habitación. Si necesitas algo, estaré en la cocina.
-Vale,
gracias.
Subí
las escaleras y giré a la derecha, me paré delante de su puerta. Me armé de
valor y piqué.
-Pasa.
Abrí
suavemente la puerta y entré. Estaba todo oscuro, ya que tenía la persiana
bajada a pesar de que eran las cinco de la tarde. La única luz precedía de su
ordenador portátil, puesto en su regazo, de manera que él pudiera verlo estando
estirado en la cama.
-¿Qué
pasa mamá?-Preguntó sin moverse.
-Justin…
Se
levantó rápidamente, sorprendido.
-Mía…
-Hola.
-¿Qué
haces aquí?
Hice
un pequeño silencio y lo solté todo de golpe.
-Hace
más de una semana que no te veo…¿Estás enfermo? Tampoco subes la persiana y no
sales de casa. ¿Qué te pasa?
Se
acercó a la ventana y subió la persiana.
-Estaba
enfermo.-Sabía que mentía.
-Justin,
no me mientas, por favor…
Se
calló, estaba quieto, mirándome fijamente a los ojos.
-Pensé
que confiabas en mí, yo te considero un amigo. Pero no te preocupes, entiendo
que no me lo puedas contar. Además soy una simple desconocida, a penas nos
conocemos de dos semanas.
Salí
de la habitación, con los ojos llorosos y empecé a bajar las escaleras.
-¡ESPERA
MÍA!-Dijo Justin.-Vuelve.
Parpadeé
rápidamente unas cuantas veces para que mis ojos volvieran a su estado natural
y respiré profundamente, relajándome. Retrocedí
y volví a su habitación. Él estaba sentado en el pequeño balcón, de espaldas a
mí. Cerré la puerta.
-¿Quieres
que te diga por qué te he evitado? ¿Por qué he estado una semana sin abrir la
persiana y sin salir de casa? ¿Quieres saberlo?
-Sólo
si tú quieres contármelo.
________________________________________________________________
¡Hoola! Espero haberos dejado con intriga y que os haya gustado mucho, siento no haber subido antes, pero ayer no estuve en casa. Pues lo de siempre, los comentarios a twitter @CristinaSwagg. Mañana os subo el siguiente, vale? Un beso preciosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario