jueves, 15 de marzo de 2012

Capítulo 12.


-Vamos Mía, levanta!-Se escuchó desde el otro lado de la puerta.

Abrí vagamente los ojos, lo primero que hice fue mirar por la ventana, con el deseo de encontrarle allí, pero no estaba, tenía la persiana bajada, estaría durmiendo. Me levanté me di una ducha y bajé a desayunar.

-Buenos días.

-Buenos días Mía.-Sonrió Alice.

Desayunamos los tres juntos, después fui con Alice al centro comercial y volvimos a casa. El día pasó lento, muy lento. No había visto a Justin en todo el día. Acabé de cenar y subí a mi habitación, me puse con el Ipod en la ventana. Pretendía esperar a que Justin viniera, necesitaba escuchar su voz. ¿Pero qué dices, Mía? No, todo menos esto. Esto ya lo había vivido…me estaba enamorando. No. No podía ser. Me negaba. Bajé la persiana y me fui a dormir.

Ya llevaba dos semanas en Atlanta. Hacía una semana que no veía a Justin, una semana que él no levantaba la persiana. Una semana que no le veía salir o entrar en casa. Me decidí y fui a su casa. Estaba en su porche, inspiré profundamente y piqué. Salió Pattie.

-¡Hola Mía! Pasa, cariño…-Dijo invitándome a entrar.-¿Quieres algo?-Sonrió.

-Esto…¿está Justin?-Me sonrojé.

-Sí, está en su habitación. Si necesitas algo, estaré en la cocina.

-Vale, gracias.

Subí las escaleras y giré a la derecha, me paré delante de su puerta. Me armé de valor y piqué.

-Pasa.

Abrí suavemente la puerta y entré. Estaba todo oscuro, ya que tenía la persiana bajada a pesar de que eran las cinco de la tarde. La única luz precedía de su ordenador portátil, puesto en su regazo, de manera que él pudiera verlo estando estirado en la cama.  

-¿Qué pasa mamá?-Preguntó sin moverse.

-Justin…

Se levantó rápidamente, sorprendido.

-Mía…

-Hola.

-¿Qué haces aquí?

Hice un pequeño silencio y lo solté todo de golpe.

-Hace más de una semana que no te veo…¿Estás enfermo? Tampoco subes la persiana y no sales de casa. ¿Qué te pasa?

Se acercó a la ventana y subió la persiana.

-Estaba enfermo.-Sabía que mentía.

-Justin, no me mientas, por favor…

Se calló, estaba quieto, mirándome fijamente a los ojos.

-Pensé que confiabas en mí, yo te considero un amigo. Pero no te preocupes, entiendo que no me lo puedas contar. Además soy una simple desconocida, a penas nos conocemos de dos semanas.

Salí de la habitación, con los ojos llorosos y empecé a bajar las escaleras.

-¡ESPERA MÍA!-Dijo Justin.-Vuelve.

Parpadeé rápidamente unas cuantas veces para que mis ojos volvieran a su estado natural y respiré profundamente, relajándome.  Retrocedí y volví a su habitación. Él estaba sentado en el pequeño balcón, de espaldas a mí. Cerré la puerta.

-¿Quieres que te diga por qué te he evitado? ¿Por qué he estado una semana sin abrir la persiana y sin salir de casa? ¿Quieres saberlo?

-Sólo si tú quieres contármelo. 
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¡Hoola! Espero haberos dejado con intriga y que os haya gustado mucho, siento no haber subido antes, pero ayer no estuve en casa. Pues lo de siempre, los comentarios a twitter @CristinaSwagg. Mañana os subo el siguiente, vale? Un beso preciosas. 

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